salvados

El pasado domingo el programa Salvados, ver link al final del post , habló de “la otra cara del deporte de élite”. En él apareció una gimnasta, Carolina Pascual, que ganó una medalla de plata en las olimpiadas de Barcelona, Juan Mata, futbolista del Manchester United, y Virginia Berasategi, campeona del mundo de Triatlón. Cada uno de ellos hablaron de sus experiencias como deportistas de élite, pero me llamaron la atención las historias de Carolina y Virginia. El motivo fue que no solo contaron su experiencia durante el tiempo que estuvieron en la élite sino que también hablaron de qué pasó después. Para mí estas dos historias pueden ser útiles para hablar de la rebeldía ante el fracaso o de no rendirse cuando las cosas no van como nos gustaría.

Las historias:

  1. Carolina Pascual. Medalla de plata Olímpica de gimnasia rítmica. En la charla que mantiene con Jordi Évole explica los sacrificios que tuvo que hacer para conseguir la medalla olímpica: Jornadas extenuantes de entrenamiento, dieta estricta, confiesa haber comido algún chusco de pan tirado en el suelo, y separación de su familia durante parte de su infancia y adolescencia. Carolina además es un fiel reflejo de cómo a veces se comportan las instituciones con los atletas de élite, abandonándolos una vez que se retiran o dejan de ganar. Cuando Carolina se retiró, con 17 años,  volvió a estudiar y ha sobrevivido en los últimos 20 años con trabajos por horas e inestables.  Ninguna institución oficial ha aprovechado todo su talento y conocimiento para ponerlo a disposición de las nuevas generaciones de gimnastas. No obstante, toda esta historia que podría invitar a victimizar y victimizarse a Carolina se convierte en un ejercicio de dignidad debido a que ella asume la responsabilidad de sus actos.

 Creo que estas 4 pinceladas, surgidas de las palabras de Carolina, hablan de dignidad y de capacidad de esfuerzo:

  • Es dueña de sus decisiones, de su propio destino, escogió sacrificarse por conseguir un sueño y lo hizo gustosamente.
  • No se arrepiente de nada de lo que hizo y afirma orgullosamente que volvería a hacerlo.
  • Reconoce que su esfuerzo no compensaba económicamente, habla de una beca de 15.000 pesetas al mes, pero ni repara en ello ni carga las tintas contra nadie.
  • Cuenta su historia con orgullo y con una sonrisa, y a pesar de que Évole le hace preguntas que invitan a reflexionar sobre si lo que hizo mereció la pena ella se mantiene firme y segura en sus convicciones.

En conclusión, la palabra fracaso no entra dentro de su vocabulario, simplemente las cosas no le han ido como ella esperaba, pero no decae y sigue intentándolo.

  1. Virginia Berasategi. Campeona del mundo de triatlón que dio positivo en un control antidoping en el año 2013. Virginia cuenta su experiencia como atleta de élite y reconoce que se dopó porque sentía que si no ganaba la gente no la querría o no la valoraría. Cuenta que lo hizo porque deseaba ganar, y lo acabó haciendo, un triatlón que se disputó en su tierra. En el reportaje afirma que podría haber ganado igualmente sin haberse dopado, pero decidió hacerlo por miedo a defraudar a los suyos si no ganaba. Lo relevante de esta historia es que cuando saltó la noticia Virginia convocó una rueda de prensa donde, sin excusas, reconoció haberse dopado y por lo tanto no pidió un contranálisis ni llevó su caso a ninguna instancia judicial. Durante la entrevista Virginia muestra haber tomado conciencia del error y su intención de retomar su carrera en la categoría de veteranos tomándoselo con mayor tranquilidad.

Virginia se muestra como una persona que debido a sus inseguridades escogió un atajo ilegal para conseguir los mejores resultados, no obstante es capaz de reconocer su error y volver a retomar su carrera como triatleta. Virginia reclama una segunda oportunidad y es justo que la tenga al igual que es justo que cuando cualquiera de nosotros fallemos o fracasemos tengamos la oportunidad de poder hacerlo mejor la siguiente vez que lo intentemos.

Estas dos historias dan pie a reflexionar sobre la palabra “fracaso” y a entender que en la sociedad actual hay una insana obsesión por dar una imagen de perfección en todos los aspectos: vida laboral, vida personal, aspecto físico etc. Todo ello hace que la palabra fracaso no se quiera pronunciar o que se utilicen densas capas de maquillaje para explicarlo o contarlo. Vivimos en un mundo donde, consciente o inconscientemente, estamos compitiendo por ser los mejores en todo lo que hacemos como si no serlo fuera una vergüenza o una deshonra. Olvidamos que lo común es no ser siempre el primero o el mejor y que el verdadero mérito está en levantarse después de una decepción y seguir persiguiendo aquello que deseamos conseguir.

El “fracaso” o “ser un fracasado” es un estado de ánimo cuyo principal accionista es la propia persona, por lo tanto de cada uno de nosotros dependerá sentirse o no sentirse así . Carolina y Virginia son un ejemplo de superación y realidad, no somos perfectos pero ello no nos hace peores que nadie.

Enlace al Programa

Tags: , , , , , , , , , , , , , , , , , , , ,