Puzzle

El Coaching es una disciplina ejercida de manera “no invasiva” por el Coach hacia el Coachee (Cliente). Y se ejerce de este modo para permitir que nuestro cliente pueda hacerse responsable del proceso que le llevará a la consecución de sus objetivos.

El rol del Coach tiene que ver con su capacidad de escucha activa, con estar presente en la conversación,  con hacer preguntas que aporten valor y enfoque y con la aceptación incondicional de la voluntad del cliente en cada momento del proceso.

Los inicios del Coaching pueden ser duros para aquellos Coach que tengan un perfil directivo, por lo que ser un buen profesional de esta disciplina se puede convertir en un reto consistente en amoldar y adaptar ese perfil inicial a uno “neutro” entendiendo por “neutro” aquél que no se dedica a ordenar, aconsejar o encauzar sino a escuchar, preguntar y enfocar.

Para aquellos Coach que tienen ese perfil directivo aquí van 5 retos que les van a enriquecer:

  1. Tu rol es el de un secundario. Quizás tus experiencias laborales y las posiciones que ocupas o has ocupado han forjado un perfil directivo, pero en el coaching eres un secundario “de lujo”, y es así porque siendo cierto que tu rol es importante no lo es menos que el protagonista es tu cliente, él marcará el ritmo y llegará a sus propias conclusiones, alternativas y planes de acción. Todo ello lo trabajará con tu acompasamiento, escucha y capacidad de preguntar, pero será él el que lleve la manija del proceso.
  2. Tus soluciones te funcionan a ti pero no forzosamente al resto. En momentos en que tu cliente dude quizás puedas pensar que tienes la solución, no obstante ten cuidado con ello porque es posible que lo que has pensado funcione para ti pero no para él, por lo tanto tendrás que respetar su voluntad y en el caso de que puedas aportar alguna alternativa, algo que hay que hacer solo en determinadas circunstancias,  esta será simplemente una opción más que el cliente podrá o no contemplar.
  3. Dos orejas para escuchar y una boca para hablar. Esta es una regla de oro para el Coach, se trata de que el discurso del cliente ocupe el mayor porcentaje de tiempo durante la conversación. El proceso de coaching es para él y por lo tanto él tiene la palabra y nosotros la obligación de que pueda ejercer ese derecho en un ambiente amable y confiable.
  4. Se puede motivar preguntando. Motivar no es sólo manifestar al cliente que es muy bueno y muy capaz a través de afirmaciones y expresiones de ánimo en las que damos nuestra opinión o nuestro aliento, también puedes hacerlo preguntándole y dejándole hablar de sus logros y ayudándole a conseguir motivos para continuar y para entender que puede ser capaz de conseguir aquello que se proponga.
  5. No juicio. Es difícil porque el ser humano es un evaluador nato, si pudieras contemplarte durante un día te sorprenderías de las veces que estás evaluando desde lo más nimio, el sabor de un café, hasta lo más trascendental. Respecto a los objetivos de nuestros clientes y los caminos que tomen para conseguirlos podremos estar, internamente, de acuerdo o en desacuerdo, pero eso no debe mediatizar el proceso. La ausencia de juicio es crítica para que todo vaya bien, un cliente que no se siente juzgado muestra mayor predisposición y apertura porque su Coach  le escucha y le devuelve preguntas no juicios ni opiniones.

Estos son algunos retos a los que se puede enfrentar un Coach con un perfil directivo, retos que le van a permitir conocerse mejor y convertirse en un profesional más flexible y polivalente mediante la adopción de ciertos patrones que quizás desconocía y que le pueden ser muy útiles en su vida laboral independientemente de que se dedique al Coaching o a cualquier otra profesión.

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