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En principio puede parecer obvio que aquel que decide aspirar a conseguir una posición cuya tarea fundamental es la de trabajar con un equipo de agentes le debe apetecer relacionarse con ellos. Es básico que quien se plantee conseguir un nuevo puesto conozca en qué consiste y analice sinceramente si encaja en el mismo. Un análisis realista y una decisión consecuente nos conducirá siempre a tomar la mejor decisión aun en el caso de que dejemos pasar ese tren. Trabajar como gestor de equipos de agentes de atención al cliente es un trabajo complejo debido a la idiosincrasia del trabajo en sí; presión, estrés, velocidad que hay que imprimir a determinadas situaciones. Es un caldo de cultivo que promete un desarrollo bestial pero a cambio de un gran esfuerzo.

Existen una serie de preguntas que puedes hacerte y que te servirán para ayudarte a conocer si vas a tomar o tomaste la decisión correcta:

1. ¿Te gusta trabajar con personas o prefieres un trabajo de corte individual?.

2. ¿Piensas que tienes la capacidad de hacer que alguien sea mejor profesional?.

3. ¿Te importa que una persona pueda ser mejor profesional?.

4. ¿Respetas el trabajo de una persona que atiende a clientes a través del teléfono?.

5. ¿Crees en el proyecto en el que estás involucrado?.

Si todas las respuestas son positivas adelante y si hay alguna negativa reflexiona y plantéate si no deberías dedicarte a otra cosa. Dando por hecho que has respondido a todo en positivo debes afrontar la charla con tu colaborador con el máximo grado de motivación y creencia en tus posibilidades de conseguir que tu interlocutor será un mejor profesional después de haber hablado contigo.

La apetencia por trabajar estos momentos con tu colaborador debe hacerse presente en determinados aspectos que tienen que aparecer en la charla que mantendréis. Aquí tenéis algunos ejemplos de “cosas que importan”:

1. Lenguaje gestual. Adopta una postura corporal relajada pero que no manifieste pasividad o dejación, es decir no te tumbes o acuestes en la silla.

2. Tono de voz. Vigorizante, alegre, motivador, que manifieste que para ti es un regalo compartir un tiempo con él.

3. Utiliza un lenguaje positivo y constructivo. Si queremos tener un colaborador motivado y dispuesto a dar su mejor versión tenemos que contribuir con nuestro lenguaje a que esto sea así. Positiviza lo negativo o mejorable en forma de invitación a ayudarle a hacer las cosas mejor, celebra lo positivo y hazle partícipe de que está trabajando en un reto interesante. Si no hacemos esto no podemos esperar recibir involucración, interés y preocupación real por el cliente. Es imposible.

4. Responde a las dudas y preguntas que te lance tu colaborador. La desinformación es íntima amiga del descreimiento.

5. Tómate el tiempo necesario. Ni más ni menos. Que el tiempo no sea un problema.

6.  Ponte a su disposición. Nosotros tenemos que ayudarles a ser mejores y a que ello impacte positivamente en nuestro cliente.

Y por último recuerda que si el día que tienes que conversar con tu colaborador “no te ves” o “no te sientes en forma” lo mejor es que cambies la cita y esperes mejor ocasión. Si no estás en condiciones piensa que una retirada a tiempo siempre será una victoria o al menos tablas.

Felices conversaciones altamente productivas.

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