comunicacion_efectiva

Para que atraviesen nuestras barreras, y conectemos con el orador, éste tiene que “tocar nuestra fibra sensible”. Podemos hacer presentaciones muy rigurosas, muy técnicas, muy “profesionales” y sobrias, pero éstas no serán memorables. Si mi mujer tuviese que definirme, utilizaría la palabra “sinsangre”, pues eso precisamente es lo que hay que evitar en las presentaciones, tenemos que buscar ¡emocionar!

Tan importante es el fondo como las formas. Para que una presentación perdure en la memoria de la gente, tiene que tener una parte bien trabajada de contenido, pero otra muy bien trabajada del continente. El cómo se hace esa presentación, cómo se habla, es lo que traspasará al cerebro, para llegar al corazón.

Sorprender, captar la atención de nuestra audiencia desde el primer instante, comenzar de una forma original, ofreciendo algo que no se suela ver, hará que la gente preste mayor atención durante el resto de la ponencia.

Contar una historia, ya que desde niños nos cuentan cuentos, leemos libros, vemos películas, llevamos toda la vida escuchando historias, y esto facilitará que recuerden mejor nuestro mensaje.

Personalizar, esta historia contarla en primera persona (Me ocurrió a mí, a mi familia, a mis amigos, en mi trabajo), las historias cercanas, hacen que la audiencia empatice fácilmente con el orador.

El humor engancha, a todos nos gusta divertirnos, pasarlo bien, con lo que si la información la transmitimos de una forma amena, con ejemplos graciosos, apoyados por vídeos o imágenes, esto perdurará mucho más tiempo en la memoria de la gente.

Preparación y repetición. No importa cuánto conozcas y controles el tema sobre el que vas a exponer, tienes que preparar la presentación, testar el tiempo que te llevará hacerla, preparar posibles preguntas de la audiencia, incluso adelantarte a ellas.

A continuación un vídeo del IESE de menos de 3 minutos, en el que se habla de la inteligencia emocional como base para una comunicación más efectiva.

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